Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de octubre de 2014

Henri Michaux





Henri Michaux (Namur, Bélgica, 24 de mayo de 1899 - París, 18 de octubre de 1984) fue un poeta y pintor de origen belga, nacionalizado francés.

Pasó su infancia y juventud en Bruselas. Comenzó la carrera de Medicina en la Universidad de Bruselas, pero en 1919 abandonó sus estudios para enrolarse como fogonero en un navío de la marina mercante francesa, en el que viajó a Río de Janeiro y Buenos Aires.

Tras regresar a Bruselas, en 1923 publica su primer texto -"Cas de folie circulaire"- en la revista Le Disque Vert, que dirige su amigo Franz Hellens. Ese mismo año abandona Bruselas y fija su residencia en París, donde inicia su carrera literaria y descubre con entusiasmo el surrealismo, especialmente la obra de Paul Klee, Max Ernst, Giorgio de Chirico y Salvador Dalí. Publica sus primeros libros, Les rêves et la jambe (1923) y Qui je fus (1927).

En 1927 viaja por América Latina, especialmente por Ecuador, y recoge sus impresiones del viaje en su libro Ecuador(1929). Otro viaje, esta vez al Extremo Oriente, entre 1931 y 1932, le proporciona el material para el libro Un bárbaro en Asia (1933). En 1935 inició un nuevo periplo, que le llevó a Buenos Aires y Montevideo.

En 1937 se convierte en el redactor jefe de la revista Hermès, que se publica en Bruselas y cuyo objetivo es "provocar o facilitar ciertas confrontaciones directas entre la filosofía, la mística y la poesía". En 1939 realizó nuevos viajes, y se instaló en el Mediodía de Francia, dedicado a la pintura, en 1941.

Escribió también libros de viajes imaginarios (Voyage en Grande Garabagne, en 1936; Au pays de la magie, en 1941, e Ici, Poddema (1946), compilados en un solo volumen en Ailleurs, 1948); relatos de sus experiencias con las drogas, especialmente con la mescalina (Misérable miracle, en 1956, Connaissance par les gouffres, en 1961), y recopilaciones deaforismos y reflexiones (Passages,en 1950; Poteaux d'angle, en 1971).

Desde 1925, Michaux se interesó vivamente por las artes plásticas, pero es en 1937 cuando empieza a dibujar y a pintar. Expuso con regularidad su obra plástica en varias galerías parisinas, y publicó numerosos libros ilustrados. Se interesó también por la caligrafía.

Escribieron sobre él otros grandes escritores, como Jorge Luis Borges, André Gide, Lawrence Durrell, Octavio Paz y Jean-Marie Le Clézio.

Entre los años 2006 y 2007 se han celebrado en España dos exposiciones dedicadas a analizar su contribución a las artes visuales en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo[1] de Sevilla. En esta institución, ubicada en el Monasterio de Santa Maria de las Cuevas, se incluían tres documentales sobre la vida y obra del escritor.


miércoles, 7 de noviembre de 2012

Mahmud Darwish


Mahmud Darwish, en árabe محمود درويش (Al-Birwa 13 de marzo de 1941 - Houston 9 de agosto de 2008), en ocasiones transcrito en español como Mahmud Darwix y en otros idiomas como Mahmoud Darwish o Mahmoud Darwich, fue considerado el poeta nacional palestino y uno de los más célebres literatos árabes contemporáneos, nacido cerca de Acre el 13 de marzo de 1941 y fallecido en Houston (Estados Unidos) el 9 de agosto de 2008.

En su trabajo, Palestina se convirtió en una metáfora de la pérdida del Edén, el nacimiento y la resurrección, así como la angustia por el despojo y el exilio. El poeta Naomi Shihab Nye ha comentado sobre el trabajo de Darwish: "Darwish es el respiro esencial del pueblo palestino, el testigo elocuente del exilio y la pertenencia..."

Darwish fue el segundo de ocho hijos (cinco niños y tres niñas) de una familia originaria de la aldea de Al-Birwa, a 12 km de Acre, durante el Mandato Británico de Palestina que hoy es Israel. La aldea fue destruida por el ejército israelí en 1948 y la familia Darwish se exilió en el Líbano, donde residió durante un año, tras lo cual volvió a entrar clandestinamente en el territorio del recién creado Estado de Israel, estableciéndose en la aldea galilea de Dair al-Asad y luego en la de Al-Yadida. Mahmud repartió sus estudios primarios, pues, entre el Líbano, estas dos aldeas y una tercera, Kafr Yasif, donde huyó su familia tras ser descubierta su residencia ilegal en Al-Yadida. En esta última completó su educación secundaria.

Tras acabar la secundaria ingresó en el Partido Comunista de Israel, trabajando como coeditor de su revista Al-Fayr (الفجر, La Aurora), al tiempo que empezaba a publicar poesía en el diario Al-Yadid (الجديد, El Nuevo), del que llegó a ser también editor, y la revista Al-Ittihad (الاتحاد, La Unidad).

Entre 1961 y 1970 fue arrestado en numerosas ocasiones por las autoridades israelíes a causa de sus escritos y de su actividad política contra lo que él consideraba ocupación de Palestina. Finalmente, salió del país hacia Moscú, desde donde iría a El Cairo primero y luego a Beirut. Allí ingresaría en la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), trabajando en sus secciones de investigación y publicaciones. Darwish fue miembro del comité ejecutivo de la OLP (se le consideraba internacionalmente el «ministro de Cultura» de un futuro Estado palestino) hasta su dimisión a raíz de su discrepancia con los Acuerdos de Oslo (1993).

Vivió entre París y Túnez a raíz de la invasión israelí del Líbano (1982), y empezó a dirigir la revista literaria Al-Karmel (الكرمل, El Carmelo) y presidió la Liga de Escritores y Periodistas Palestinos. En 1996 regresó brevemente, por primera vez desde su marcha al exilio, a su Galilea natal, con el fin de visitar a su madre. Vivió entre Ammán y Ramala desde ese año, y siguió dirigiendo Al-Karmel.

En 2002, durante el asedio del Ejército israelí a la ciudad de Ramala, Darwish recibió la visita de una delegación del Parlamento Internacional de Escritores, presidida por el novelista norteamericano Russell Banks y compuesta, entre otros, por los premios Nobel José Saramago y Wole Soyinka.

Igualmente, su testimonio como víctima lúcida de los conflictos de nuestro tiempo ha sido recogido por Jean-Luc Godard en el film Notre musique (2004).

En 2006, Mahmud Darwish visitó España, donde leyó su poesía en Cosmopoética (Córdoba) y en la Residencia de Estudiantes (Madrid).

Falleció el 9 de agosto de 2008 en un hospital del estado americano de Texas, tras una operación a corazón abierto.

TENGO LA SABIDURÍA DEL CONDENADO A MUERTE
(2003)
Tengo la sabiduría del condenado a muerte:
No tengo cosas que me posean.
He escrito mi testamento con mi sangre:
“¡Confiad en el agua, moradores de mis canciones!”.
He dormido ensangrentado y coronado con mi mañana...
He soñado que el corazón de la tierra era mayor que
Su mapa
Y más claro que sus espejos y mi cadalso.
He creído que una nube blanca me
Ascendía,
Como si yo fuera una abubilla con el viento por alas.
Y al alba, la llamada del sereno
Me despierta de mi sueño y de mi lenguaje:
Vivirás en otro cadáver.
Modifica tu último testamento.
Se ha retrasado la fecha de la segunda ejecución.
¿Hasta cuándo?, pregunto.
Esperaré a que mueras más.
No tengo cosas que me posean, respondo,
He escrito mi testamento con mi sangre:
“¡Confiad en el agua,
moradores de mis canciones!”
Y yo, aunque fuera el último,
Encontraría las palabras suficientes...
Cada poema es un cuadro.
Pintaré ahora para las golondrinas
El mapa de la primavera,
para los que pasan por la acera, el azufaifo
y para las mujeres el lapislázuli...
El camino me llevará
Y yo le llevaré a hombros
Hasta que las cosas recobren su imagen
Verdadera,
Luego oiré lo genuino:
Cada poema es una madre
Que busca a su hijo en las nubes,
Cerca del pozo de agua.
“Hijo, te daré el relevo.
Estoy encinta”.
Cada poema es un sueño.
He soñado que soñaba.
Me llevará y le llevaré
Hasta que escriba la última línea
En el mármol de la tumba:
“Me he dormido para volar”.
Y llevaré al Mesías zapatos de invierno
Para que camine como los demás
Desde lo alto de la montaña hasta el lago.


jueves, 20 de septiembre de 2012

"El poeta es alguien que le roba la palabra al silencio"

El escritor argentino Leónidas Lamborghini nació el 10 de enero de 1927 en Villa del Parque, uno de los tantos barrios que forman parte de la ciudad de Buenos Aires.

Tras abandonar los estudios que había comenzado en 1946 en la Facultad de Agronomía y luego de ganarse la vida en la industria textil (sector en el cual desempeñó tareas de tejedor y encargado de telares), este militante peronista comenzó a mediados de los años 50 a desarrollarse dentro del ámbito periodístico y poético (terreno donde también supo brillar su hermano Osvaldo). En ese contexto Lamborghini no sólo sumó experiencia como redactor del diario “Crítica”, sino que también debutó como escritor a través de “El saboteador arrepentido”, obra a la cual, con el transcurso de los años, se le sumarían títulos como “Al público”, “Las patas en las fuentes”, “La Estatua de la Libertad”, “Coplas del Che”, “La canción de Buenos Aires”, “El solicitante descolocado”, “Odiseo confinado”, “Un amor como pocos”, “Perón en Caracas” y “El jardín de los poetas”, entre otras publicaciones de su autoría que lo consolidaron como escritor.

En el plano personal, cabe destacar que este autor que durante tres meses integró la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires cuando el país estaba gobernado por Héctor Cámpora, contrajo matrimonio en 1973 con Graciela Adelma Torrecillas un año después de divorciarse de Hilda Ojeda, su primera mujer. Tiempo más tarde, ya convertido en padre de varios hijos, el argentino se exiliaría junto a su familia en México, donde se dedicó a escribir y a realizar tareas de redactor publicitario.

Por otra parte, tampoco se puede dejar de mencionar que, en materia de reconocimientos, Leónidas Lamborghini ha sido distinguido a lo largo de su trayectoria con premios como el Leopoldo Marechal y el Premio Konex 2004 en la categoría Quinquenio 1999-2003 de Poesía. 
  
El saboteador arrepentido

En mi rostro está escrita la aceptada
renuncia
tanto vil ostracismo
después supe
el trabajo es salud, es factor
dignifica
y lo otro es el crimen
la poesía maldita
Yo era el brazo derecho ahora no soy nada
Esta guitarra cae ya
volcada de mi alma
su última nota
espera.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Jorge Enrique Ramponi

Alto sitial de angustia.
Devoro pan impío, piedra de soledad incorruptible
Escarnio son las alas
si es libertad batirlas bajo la ubicua trama de una alevosa red,
que nadie, astuto, burla, y al cabo nos apresa;
al filo de algún ojo de implacable perfidia
que el corazón percibe como el feroz acecho de un verdugo infinito.

Sufro en mi acantilado
soportando la injuria de una hiel incisiva que me cala hasta el núcleo,
de una sal rencorosa
que al sazonar mi tierra leuda mis elementos para un cárdeno rito.

Desertar no pudiera
bajo el código astuto del tirano que me inscribe en su pavorosa geometría,
no tan rígida aún
que el viento del terror no erice el polvo en el cuadrante vivo del esclavo,
la víctima, el hereje.

Rodeado por las algas
fanáticas de un numen que inciensa mi condena con bálsamos atroces,
muerdo la voz, como una gran navaja de hielo y desventura,
con el arrojo infausto del héroe abandonado en el desastre.

Peor que solo en la noche fronteriza del caos.
Asistido en el trance por alguien que es yo mismo del revés, en mi ausencia;
arrastrado a una cita quizá con el fantasma que habita mi reverso,
sin oír los sollozos de aquel íntimo arcano forzado a ser mi guía,
forzado a custodiar mi lámpara de sangre,
arriesgo el alma al filo de algún nefasto arrullo
entre el coloquio estéril de la lengua y el eco.

Alguien llama en el quicio pero se desvanece.
Sin duda
no merezco aun la mano cuyo fervor perverso fundiría el cordaje.

Debo cegar primero es ternura en flor, viciosa por tardía,
que hace temblar mi polen desnudo al filo de la zarpa.

– No, no hace el escudo al héroe
sino el íntimo temple del denuedo.

– Quien persiga la gema final de su inocencia
persevere y acendre su quilate en el martirio.

Acaso deba absorber de pie mi propia muerte,
hasta exaltar mi sino sobre la oscura ley fanática del mártir,
para dar a mi vida un alto destino de campana.

Me abismo en la consigna. Debo alcanzar el don aciago.
Lo quiere el corazón, probado en las más crueles latitudes del hombre,
penitente en los climas extremos del peligro, del éxtasis y el caos.

Desde el abrupto amor
con garras y delicias de un arduo paraíso contiguo a la locura,
hasta la soledad quemante del hereje sembrada de agonías;
desde el pavor del dédalo sin dios, cavado a dientes y uñas contra el mundo,
hasta la cumbre altiva de una alegría astral, lindera al sacrilegio.

miércoles, 25 de abril de 2012

Alejandra Pizarnik


Poeta argentina nacida en Buenos Aires en 1936.

Obtuvo su título en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires y posteriormente viajó a Paris hasta 1964 donde estudió Literatura Francesa en La Sorbona y trabajó en el campo literario colaborando en varios diarios y revistas con sus poemas y traducciones de Artaud y Cesairé, entre otros.
Es una de las voces más representativas de la generación del sesenta y es considerada como una de las poetas líricas y surrealistas más importantes de Argentina.
Su obra poética está representada en las siguientes obras: «La tierra más ajena» en 1955, «La última inocencia» en 1956, «Las aventuras perdidas» en 1958, «Árbol de diana» en 1962, «Los trabajos y las noches» en 1965, «Extracción de la piedra de locura» en 1968, «El infierno musical» en 1971 y «Textos de sombra y últimos poemas», publicación póstuma en el año 1982.
En 1972 falleció como consecuencia de una profunda depresión.


Hija del viento

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.


domingo, 25 de diciembre de 2011

Rimbaud

El director de su colegio dijo de él: "Nada ordinario germina de esa cabeza, será un genio del mal o un genio del bien".

A la música 

Plaza de la Estación, en Charleville

A la plaza que un césped dibuja, ralo y pobre, 
y donde todo está correcto, flores, árboles,
los burgueses jadeantes, que ahogan los calores, 
traen todos los jueves, de noche, su estulticia.

-La banda militar, en medio del jardín,
con el vals de los pífanos el chacó balancea:
-Se exhibe el lechuguino en las primeras filas
y el notario es tan sólo los dijes que le cuelgan.

Rentistas con monóculo subrayan los errores: 
burócratas henchidos arrastran a sus damas 
a cuyo lado corren, fieles como cornacas,
-mujeres con volantes que parecen anuncios.

Sentados en los bancos, tenderos retirados,
a la par que la arena con su bastón atizan, 
con mucha dignidad discuten los tratados ,
aspiran rapé en plata , y siguen: «¡Pues, decíamos!...»

Aplastando en su banco un lomo orondo y fofo, 
un burgués con botones de plata y panza nórdica 
saborea su pipa, de la que cae una hebra 
de tabaco; -Ya saben, lo compro de estraperlo.

Y por el césped verde se ríen los golfantes, 
mientras, enamorados por el son del trombón, 
ingenuos, los turutas, husmeando una rosa 
acarician al niño pensando en la niñera...

Yo sigo, hecho un desastre, igual que un estudiante, 
bajo el castaño de indias, a las alegres chicas: 
lo saben y se vuelven, riéndose, hacia mí, 
con los ojos cuajados de ideas indiscretas.

Yo no digo ni mú, pero miro la carne
de sus cuellos bordados, blancos, por bucles locos: 
y persigo la curva, bajo el justillo leve, 
de una espalda de diosa, tras el arco del hombro.

Pronto, como un lebrel, acecho botas, medias... 
-Reconstruyo los cuerpos y ardo en fiebres hermosas.
Ellas me encuentran raro y van cuchicheando... 
-Mis deseos brutales se enganchan a sus labios...



domingo, 30 de octubre de 2011

Leonard Cohen


Cielo

Los grandes pasan
pasan sin tocarse
pasan sin mirarse
cada uno sumido en el gozo
cada uno en su fuego
No tienen necesidad
el uno del otro
tienen la más profunda de las necesidades
Los grandes pasan
registrados en algún cielo múltiple
grabados en alguna risa sin fin
pasan
como estrellas de diferentes estaciones
como meteoros de diferentes siglos
fuego inalterado
por el fuego que pasa
risa inatacada
por el confort
se pasan los unos a los otros
sin tocarse sin mirarse
necesitando saber tan sólo
que los grandes pasan

Poema de Leonard Cohen



sábado, 29 de octubre de 2011

Antonio Casares


Antonio Casares

Poeta nacido en Liébana (Cantabria), licenciado en Filología Hispánica, además de hacer letras para el grupo de rock Bloque (Abelardo y Eloísa), ha publicado "El infierno de los días" en 1978 y ha tocado todos los géneros literarios (novela, cuento, teatro, ensayo). También ha editado un disco en 2010, titulado: CANTATA LEBANIEGA. Su obra permanece en su mayor parte inédita.



Malatesta

Pusieron, como dioses o demonios,
un cerco al pensamiento,
grilletes al espíritu, prohibieron
que el amor fuera viva
expresión del deseo,
construyeron imperios, muros abominables,
catedrales de odio,
cárceles para el alma y para el sueño,
y así durante siglos,
con su podrida metafísica,
su nirvana de sangre y sus sofismas,
gobernaron el mundo.

Pero llegó el poeta y dijo: ¡ basta!,
y escupió en los despachos,
y escribió en las paredes y en las calles,
y en los ojos de los muertos,
y en la conciencia de sus contemporáneos,
esta palabra: no,
y mierda, estamos hartos de vosotros,
podéis marcharos al infierno
-de donde habéis surgido-
o quedaros con éste
que habéis creado para nosotros:
el ácrata no acata
más ley que su deseo.