lunes, 17 de noviembre de 2014

Max Beckmann



Max Beckmann (12 de febrero de 1884 - 27 de diciembre de 1950) fue un pintor alemán.

Beckmann nació en Leipzig en el seno de una familia de granjeros, que abandonaron la granja para establecerse en Leipzig después de su nacimiento. Beckmann comenzó a dibujar a una edad temprana y en 1900 ingresó en la Academia de Artes de Weimar.

Beckmann contrajo matrimonio con Minna Tube en 1903, y ambos se trasladaron a París. Beckmann también visitóFlorencia y Génova antes de establecerse en Berlín, en 1904. Su primera exposición fue en 1912, y sus primeros cuadros muestran la influencia de los impresionistas. Su obra tuvo éxito y Beckmann pudo dedicarse por entero al arte.
Beckmann sirvió como médico durante la Primera Guerra Mundial, pero fue dado de baja tras sufrir una crisis nerviosa. Se considera que sus experiencias en la guerra tuvieron un enorme efecto en su obra posterior y sus cuadros comenzaron a adoptar un estilo expresionista.
Beckmann dio clases en Fráncfort del Meno desde 1915, pero fue despedido de su puesto por el partido Nazi en 1933. A principios de los años 30, visitó París con frecuencia para pintar y fue durante esta época que empezó a usar los trípticos, influido en parte por El Bosco.
Sus cuadros fueron clasificados como degenerados (ver Entartete Kunst) por los Nazis en 1937 y Beckmann se estableció en Ámsterdam.
En 1947, abandonó Ámsterdam para establecerse esta vez en los Estados Unidos. Primero, Misuri y, más tarde, Nueva York. Murió en 1950 por un ataque al corazón mientras se dirigía al Museo Metropolitano para asistir a una exposición de su obra.
Beckmann pintó varios autorretratos, incluyendo Autorretrato en Esmoquin (1927), que es considerado un clásico. Muchas otras de sus obras representan escenas de la vida cotidiana. A menudo muestran grotescos cuerpos mutilados y se consideran una crítica al gobierno alemán de los años 1920 y 1930, además de una alusión a sus experiencias durante la Primera Guerra Mundial.
A lo largo de su vida Max Beckman sólo realizó ocho esculturas en bronce. Reproducen figuras humanas en movimiento, como bailarines haciendo el spagat o el pino puente. Estas piezas tan especiales fueron expuestas en el Instituto Städel en Fráncfort del Meno.

15 comentarios:

Juan Nadie dijo...

"Arte degenerado". Los nazis no pudieron inventar un concepto mejor para consagrar definitivamente a un artista.
Creo que no lo conocía. Me gusta, y mucho.

Juan Nadie dijo...

Miento, sí lo conozco! Si tengo una reproducción de una de sus pinturas en mi cuarto de trabajo. La de la chica fumando un cigarrillo, cuyo original está en el Thyssen.

Gatopardo dijo...

No, si ya....
Cosas de nazis y retrógrados en general, que no ha cambiado tanto como pensamos.

marian dijo...

Conozco algunas obras suyas y me gusta. El vídeo hay que verlo con tranquilidad.

marian dijo...

Hitler fue pintor también, y no lo hacía mal. Faceta suya que ha quedado eclipsada, como no podía ser de otra manera.

carlos perrotti dijo...

Era bueno. En eso. Sobre Max no sé. Puede ser.

Gatopardo dijo...

Siempre es lo mismo, problemas de frustración personal y sus consecuencias para otras personas...

carlos perrotti dijo...

Qué agregar.

marian dijo...

Que detrás de "elementos" así hay algún tipo de frustración eso es indiscutible. Pero para que esa frustración dé sus frutos tiene que juntarse con la maldad, que existir existe, por mucho que la nieguen algunos.

Gatopardo dijo...

Te falta la borreguez...

marian dijo...

La borreguez es cuando se juntan millones de frustraciones.

Gatopardo dijo...

Y van a las urnas a botar al que más les engaña...

marian dijo...

Para convencerles, o mejor dicho, para darles la confirmación de su superioridad étnica, por ejemplo.

Gatopardo dijo...

Sin ir más lejos.

Ning Jie dijo...

El arte, ya lo sabemos todos, es algo muy subjetivo. Y aunque puedas admirar mucho a alguien como artista, no tiene por qué gustarte. Como es mi caso con Beckmann. Me explico: Fue avanzado, atrevido, rompedor, valiente y lo que es más importante, tenía arte en las venas. Pero sus obras me inquietan, casi me incomodan. Desde luego que provoca un tipo de sentimiento en mí, aunque éste sea negativo, y con eso ya ha conseguido su fin.

Sobre la opinión de los nazis, bah, nada que agregar.

Un saludo (veo buena gente por aquí)